martes, 25 de julio de 2017

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"Bajo el nivel visible y actual de la Europa contemporánea, se dibuja en profundidad la base hundida, pero presente, de una romanidad convertida merced al otium, entendido no como inercia física y ociosidad, sino como unas vacaciones ocupadas, si no en las obras del espíritu y en la vida civilizada por las artes, al menos en tomar distancia y descansar. Es en el apartamiento del otium cuando se percibe en lugar de entrever, se busca en lugar de repetir, cuando se contempla en lugar de agitarse, cuando se reconoce lo que el polvo de la impaciencia, los espejeos de las prisas y el peso del esfuerzo precipitado robaban a la mirada, aunque sea simplemente el hecho de estar uno consigo mismo, con los suyos, con los amigos, en el instante disfrutado por sí mismo. Este descanso en el que la vista se posa en las cosas y en los seres, y que descubre lo cercano y el horizonte, siempre ha atemorizado a los tiranos, a los esclavos voluntarios, a los bárbaros. Éstos parece que no son menos numerosos hoy que en otro tiempo, pese a nuestros formidables avances científicos y técnicos y a la casi desaparición de la esclavitud involuntaria".

Marc Fumaroli - París - Nueva York - París

martes, 4 de julio de 2017

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"Un ejemplar típico de esos burócratas funcionalmente perfectos de la izquierda alemana ha sido Habernas. Nacido en 1929 en el seno de una familia nacionalsocialista, Habermas estudió en Gotinga y Bonn, antes de recalar en el Instituto de Investigaciones Sociales de Frankfurt, a finales de los cincuenta para trabajar de asistente de uno de sus más eximios representantes, Theodor Adorno. Nombrado profesor en Frankfurt en 1964, desde entonces ha ocupado prestigiosos puestos en las universidades de medio mundo.
En los departamentos de sociología, filosofía, literatura y ciencia política se lee a Habermas por su aburrido e interminable intento de sintetizar las contribuciones de los filósofos y sociólogos, y configurar una política consensual para la izquierda postotalitaria. Galardonado con el Premio Hegel de la ciudad de Stuttgart en 1976, ha continuado recibiendo elogios por libros con un extraño prestigio en Alemania y que se publican en ediciones de lujo para decorar las salas de estar de la clase alta. Pocas personas han leído enteros sus libros; pocos de los que los han leído recuerdan lo que en ellos se dice. Pero con más frecuencia que un mono intentando escribir una obra de Shakespeare, en esa papelera que es la prosa de Habermas se atisban de vez en cuando algunas intuiciones interesantes, y cualquier estudio sobre el establishment alemán de izquierdas debe tener en cuenta sus escritos".

Roger Scruton - Pensadores de la Nueva Izquierda

domingo, 2 de julio de 2017

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"El libro citado (Thinkers of the New Left) fue publicado en tiempos del reinado de terror de Margaret Thatcher, cuando yo todavía impartía clases en la universidad, y se me consideraba entre los intelectuales británicos de izquierdas como un destacado oponente a su causa, que era la defensa de la gente decente, como en todos lados. El libro fue recibido con burla e indignación, y quienes lo reseñaban caían unos sobre otros buscando su oportunidad de escupir sobre el cadáver. Su publicación fue el comienzo del fin de mi carrera universitaria, los críticos plantearon serias dudas sobre mi competencia intelectual, y también sobre mi carácter moral. Esta repentina pérdida de estatus condujo a que todos mis escritos fueran atacados, tocaran o no aspectos referentes a la política.
Un filósofo académico escribió a Longman, el editor original diciéndole: <<Debo decirles a ustedes, con consternación, que muchos colegas aquí (es decir, en Oxford) sienten que el respetable sello de Longman haya quedado empañado, al vincularse a trabajos de Scruton>>.  Y continuó, de modo amenazante, manifestando su esperanza  de que <<las reacciones negativas generadas por esta publicación particular ayuden a Longman a pensar más cuidadosamente acerca de su política, en el futuro>>. Uno de los autores de contenidos educativos más vendidos en Longman amenazó con retirar su productos a otra parte, si mi libro permanecía en catálogo. Por supuesto, los ejemplares que quedaban de Thinkers of the New Left fueron pronto retirados de las librerías y transferidos al cobertizo de mi jardín".

Roger Scruton - Pensadores de la Nueva Izquierda

jueves, 29 de junio de 2017

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"El ocio y la actividad libre no son estados accesibles a todo el mundo ni totalmente independientes de la técnica. Un hombre liberado del trabajo no se vuelve por ello apto para el ocio; un hombre que gana tiempo no logra sin más la capacidad de emplear ese tiempo libre en otras ocupaciones, pues, ciertamente, el ocio no es un simple no hacer nada, un estado que pueda ser determinado negativamente; si ha de ser fructífero, presupone más bien una vida inspirada y espiritual que le confiera sentido y dignidad. Un otium sine dignitate es holgazanería hueca, y, como reza el dicho, la pereza es la madre de todos los vicios. El ocio, tampoco es, como muchos suponen, una pausa en el trabajo, es decir, un tiempo delimitado; más bien, según su concepto es ilimitado e indivisible, y de él surge toda labor significativa. El ocio es la condición previa de todo pensamiento libre, de toda actividad libre. Por eso es ínfimo el número de individuos capaces de asumirlo, pues la mayoría, cuando gana un sobrante de tiempo, no hace otra cosa que matarlo. Y no cualquiera ha nacido para ocupar el tiempo en actividades libres; si fuese así, la factura y el aspecto del mundo serían otros. Por lo tanto, incluso si la técnica nos exonerase de tareas, no habría garantías de que el tiempo ganado beneficiaría al hombre y de que este lo utilizaría de manera espiritual".

Friedrich Georg Jünger - La perfección de la técnica

martes, 6 de junio de 2017

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"Para mí, la idea de Steven Jay Gould según la cual la ciencia y la religión son dos magisterios que no se sobreponen, que la ciencia se limita a hablar de hechos y la religión a hablar de ética, no es sostenible. En primer lugar, porque los creyentes no pueden asumir la sugerencia de Jay Gould de no hablar de hechos. Un cristiano no puede no decir que existe Dios y que Jesús fue su hijo. Y en segundo lugar, si la religión se abstuviera de hablar de hechos, ¿qué autoridad tendría para hablar de ética? La única razón para prestar atención a lo que dice una religión en materia de ética es si sus doctrinas sobre los hechos son verdaderas. Si Dios realmente existe, debemos adaptar nuestra ética a lo que quiere Dios. Toda la autoridad de las religiones en materia ética depende de la veracidad de sus doctrinas fácticas. Por eso hay una colisión inevitable entre ciencia y religión sobre cuestiones de hechos. La religión no se puede abstener de hacer afirmaciones sobre la historia del universo o la historia humana. Hay un conflicto fundamental sobre los métodos que deben utilizar los seres humanos para llegar a un conocimiento fiable. Las ciencias utilizan las observaciones y los experimentos y la reflexión racional sobre datos empíricos. Las religiones aceptan la validez de ese procedimiento, pero sostienen que existen otros métodos también fiables, como la intuición, la revelación o la interpretación de los textos sagrados. Debemos preguntarnos si esos métodos son fiables. En los últimos cuatro siglos, la ciencia ha podido llegar a unos conocimientos extraordinarios confirmados por millones de observaciones y experimentos. La pregunta es si los métodos propuestos por las religiones tienen también tantas pruebas de fiabilidad y la respuesta es negativa. En este asunto de los métodos, la religión fracasa completamente".

Alan Sokal - 
http://elpais.com/elpais/2017/04/05/ciencia/1491416759_691895.html


lunes, 3 de abril de 2017

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"Los comunistas hacían hincapié en la igualdad y se identificaban con la fase jacobina de la Revolución Francesa. Con esas bases, el comunismo se diferenciaba del socialismo utópico, que se interesaba poco por la igualdad, rechazaba la revolución violenta y se preocupaba más por cómo conseguir la armonía que por cómo capitalizar los conflictos humanos. Lo que no podía ignorar del socialismo era que había llegado allí primero para proporcionar a los trabajadores una organización rudimentaria. En un sentido zoomórfico, los comunistas se parecían a esas abejas africanas agresivas que colonizan y transforman colmenas más plácidas.

     Hasta fechas recientes se ha minimizado a veces la deuda del comunismo con la religión por parte de historiadores que simpatizan con el socialismo "científico" y se resisten a la idea un poco distinta de que el marxismo fue un drama mitopoético de inspiración religiosa cuidadosamente camuflado dentro de diversos aditamentos que suenan a científicos".

Michael Burleigh - Poder terrenal

domingo, 2 de abril de 2017

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"A partir de la segunda mitad de la década de los treinta, el antifascismo, tal como lo define el Kremlin, va en efecto mucho más allá de la lucha contra el fascismo real. Su principal función consiste en hacer desaparecer el fenómeno totalitario. Por un lado, el antifascismo borra la especificidad del nacionalsocialismo (agrupado a partir de entonces bajo el término genérico de "fascismo" con regímenes tan distintos como los de Franco o Mussolini). Por otro lado, borra asimismo la especificidad  del régimen soviético, al situarlo en el mismo campo que las democracias occidentales. De este modo desaparece por completo el parentesco entre nazismo y comunismo. El mundo queda dividido en "fascistas", cuyo abanderado es Alemania, y en "antifascistas", cuyo más destacado representante es la Unión Soviética. La alianza establecida durante la guerra consagrará esta dicotomía falsa, la cual acabará suscitando su propia bibliografía".

Alain de Benoist - Comunismo y nazismo